Día 26 de marzo de 2016. Un día aparentemente tranquilo se tuerce estrepitosamente tras oír las tres palabras detonantes de lo que no tuvo por qué ser una bomba:
"observación del aula".
Si bien el principal objetivo de la observación de las compañeras era el intento de aunar fallos y virtudes en los comportamientos del conjunto que conformamos el grupo entero, todo se volvió, al menos a mi parecer, una especie de confesión de la profesora para con nosotros.
Entiendo perfectamente que se quieran transmitir las ideas desde una perspectiva de conductor de un grupo, (gran responsabilidad y dificultad meritosa que conlleva el ser guía, profesor) con el fin de corregir o potenciar ciertas cosas; el problema es cuando se lleva como un puñal en la espalda y se clava a última hora, en los últimos días, siendo la última impresión de la gran mayoría una impresión expresionista, llena de gritos, colores, dolores y tensiones.
¿Por qué no dijiste esto en su hora?
Porque fui acallada de una forma bastante cruel y evidente: la ignorancia.
Terrible.
Por último y afortunadamente, los grupos que faltaban por exponer su Unidad Didáctica lo hicieron, además de manera bastante satisfactoria y mejorando algunos fallos cometidos anteriormente.
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